Los callejones sin salida en los barrios periféricos de Medellín

Al rojo vivo se encuentra la pobreza y la desigualdad en Medellin. Los trapos rojos se convierten en la señal de emergencia y S.O.S por el hambre que agobia a miles de habitantes por estos días en la ciudad.

Para nadie es un secreto que la informalidad, los vendedores ambulantes, los carritos con mercancía y otros oficios, son parte del paisaje del contraste que se vive en muchas partes del mundo.

Barrio Santo Domingo Savio, Medellín

Y Medellín no es ajena a esa situación, sus habitantes salen todos los días a buscarse el diario, a vender dulces en el transporte público y a pedir colaboración en las calles desbordadas de personas, pero ahora donde la ciudad parece ser recorrida por fantasmas, muchos nos preguntamos ¿Cómo hacen para llevar el sustento a sus casas?.

Más de uno sufrió un golpe bajo cuando llegó al país el temido coronavirus y muchos lo veían tal vez lejos, en otro continente, pero todo dio un giro de 180° cuando el Gobierno anunció la cuarentena preventiva obligatoria. Entonces el trabajo empezó a escasear y el hambre se alborotó.

Muchas familias tuvieron que empezar prácticamente desde cero. Pequeños negocios en la quiebra, insolvencia económica, no contar con recursos, ni ayudas y mucho menos un salvavidas para poder vivir sin hambre estos días de crisis a nivel mundial.

Dejando atrás las restricciones y pensando que son inmunes a cualquier virus, hombres y mujeres salen a las calles a trabajar para sacar adelante a su familia y darle lo medianamente posible. Mientras dure la contingencia, una vez más será difícil afrontar la realidad que está a la vuelta de la esquina, niños, jóvenes, adultos mayores soportando las inclemencias de este virus social: EL HAMBRE.

 

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