Los papeles de Pandora desnudan la democracia de papel que sus dirigentes imponen en Colombia

 

El abogado y comunicador Jorge Alberto Velásquez B, siempre tan incisivo y preciso él en sus notas, afirma que Los “Papeles de Pandora”, que vinieron después de los “Papeles de Panamá” y están antes de los “Papeles de quién sabe dónde”, no parecen tener consecuencias penales. Para la engañada sociedad solo son la constancia -una más- de lo que siempre se ha dicho: “La ley es para los de ruana”.

Los “Papeles de Pandora” demuestran que en cada país hay una élite privilegiada que hace las normas o presiona para que se hagan, pero que no está obligada a cumplirlas.

Así vemos como en Colombia cada año los contribuyentes rasos -trabajadores y pequeños empresarios clase media- deben soportar el castigo de una reforma tributaria, mientras el director de la DIAN puede tener su dinero en un paraíso fiscal, donde se codea con expresidentes y banqueros, al tiempo que el mismísimo presidente de la República sale a justificarlo públicamente, lo que también evidencia que hay una moral cuando se está en la oposición y otra, cuando se es gobierno. Somos un país con una gran riqueza moral: tenemos una para cada situación.

Si estuviéramos en Macondo esto no sería raro, pero resulta que Colombia se declara como Estado social de Derecho.

Quienes hacen las normas y quienes deben aplicarlas, siempre se reservan unos parágrafos de subjetividad que hacen ver al resto de ciudadanos como tontos al seguir creyendo en la democracia, en el Estado y en la Ley.

Esa es la tragedia de la democracia: servir de muleta a un grupo de delincuentes para explotar el Estado en nombre de la soberanía popular. Esa no solo es una herejía, es nuestra tragedia diaria.

Carlos Alberto Velasquez B.

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