Manuel ‘CALIDAD’ Molina no da el brazo a torcer y pide a los gobernantes tomar decisiones inteligentes

Manuel Molina y Sandra su esposa

Apreciado y respetado en el gremio de la hotelería y el turismo, Manuel Molina, gerente de la cadena de Hoteles Dann en Medellín, es un dirigente de CALIDAD en todo el sentido de la palabra. Su profesionalismo, simpatía, carisma y donde de gentes son su sello personal.

Gran amigo de los empresarios y medios de comunicación, destaca el trabajo intachable de las empresas que aportan al desarrollo del país que aprecian y se preocupan por sus colaboradores, por lo que es conocido como ‘papá Molina’ y ‘calidad Molina’.

Para él, su objetivo es prestar servicios de calidad y lujo, es exigente consigo mismo y ama trabajar en equipo, pero lo que lo ha marcado en el campo profesional y personal, es la importancia que les da a las personas que lo rodean, desde su familia, hasta los administrativos y personal del servicio, sin importar su nivel social.

Una de sus grandes preocupaciones ante la crisis provocada por el COVID-19, era buscar la forma de mantenerse vital y proactivo para seguir trabajando por su gente, eso sí, cuidando de su salud, la de su amada y elegante esposa Sandra y sus dos hijos que son su mayor orgullo.

Manuel y su gran amigo Sergio Ignacio Soto (R.I.P)

Consecuente con su carácter y vitalidad, no ha parado sus actividades ni un solo minuto, aunque las puertas de su amado hotel Dann Carlton, estuvieran cerradas y sus pasillos fueran como una ciudad fantasma, Molina seguía gestionando, buscando y sobre todo planteando en la mesa ideas y estrategias para salir adelante.

Con la presentación de nuevos cierres y restricciones en la ciudad en el mes de octubre y seguramente para fin de año, Molina se mostró molesto e inconforme, y durante el Festival de cocina Peruana el pasado 5 de noviembre, afirmó que los gobernantes deben tener inteligencia emocional y no hacer de la toma de decisiones, una competencia.

“Qué sentido tiene que los restaurantes queden abiertos hasta las 10 de la noche y la ley seca sea continua, es absurdo, nos falta inteligencia emocional, se han escrito muchos libros de inteligencia emocional pero muy poquitos de brutalidad emocional. Yo creo que no se puede volver una competencia de gobernantes para mirar cuales medidas extremas nos están llevando de una vez a la quiebra”.

Así mismo, el líder gremial enfatizó en que su gremio no es el único que tiene afectaciones, y que los mandatarios locales deben adoptar medidas responsables y seguras en materia de salud y economía. “No solo somos la hotelería, son muchos otros, los bares, restaurantes, transportadores, discotecas, etc. La verdad hagamos un encerramiento exitoso como muchas ciudades del mundo que lo han hecho segmentado y con inteligencia, pero no global”.

Frente a la crisis provocada por la pandemia, Manuel Molina no ha dado el brazo a torcer y se negó a despedir personal contrario a lo que hicieron la mayoría de los hoteles del país y del mundo entero. Fue el primero que abrió de nuevo las puertas a sus clientes desde el 1 de junio con el plan piloto puesto en marcha, luego del confinamiento obligatorio decretado en el mes de marzo.

Está siempre reinventándose y levantando la voz cuando las medidas del gobierno le parecen injustas. Y ahí está, al lado de su esposa Sandra, enfrentando esta dura coyuntura, siempre de pie y dándoles aliento a sus colaboradores, a sus amigos y a los líderes que recurren a él en busca de un buen consejo. Por algo le dicen Calidad Molina.

 

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