Imagen del ejército colombiano en su punto más bajo

 

OPINION

La imagen del ejército colombiano no se había visto en su historia más deteriorada que en el último año, rematada en las últimas semanas, por la violación por parte de siete soldados de una menor de edad de la comunidad Emberá Chamí.

Las fuerzas armadas de Colombia han venido de tumbo en tumbo y de escándalo en escándalo, que hará muy difícil redimir su imagen, la cual se agrava cuando a los responsables de estos hechos, no se le aplica el vigor de la justicia y, antes, por el contrario, aparecen voces que pretenden “justificar”, estos hechos.

La opinión pública queda desconcertada porque los castigos a los responsables no son lo ejemplarizantes que debería ser y son confinados en una guarnición militar, como en el caso de la indígena Emberá Chamí.

En todos los rincones del país se escucharon voces de rechazo por el hecho y en medio de la polarización, que es el pan de cada día, todos los sectores cuestionaron lo sucedido y pidieron un castigo ejemplar para los responsables del mismo.

Uno se pregunta ¿qué clase de personas está reclutando el ejército que cuando no se divierten tirando cachorros al aire para que se estrellen contra el piso, violan a menores de edad en forma recurrente en diferentes regiones del país?¿Se pueden sentir protegidos los colombianos por sus fuerzas militares en ests condiciones?

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